Archivos de la categoría ARTÍCULOS

Aquí verás publicados algunos de los artículos que han ido apareciendo en nuestras ediciones de papel. La idea es acercarte los contenidos de la revista a través de otro medio más. De modo que muchos más de vosotros podáis disfrutar de ellos.

FESTIVAL DE CHAUMONT

CRÓNICA DEL FESTIVAL INTERNATIONAL DE L’AFFICHE & DU GRAPHISME DE CHAUMONT, FRANCE.

Rosa Llop

Sin duda alguna Chaumont merece una visita. Este estupendo festival, nos brinda a todos la oportunidad de reivindicar el cartel como medio de comunicación singular y que además posee un gran valor artístico. El cartel nació en Francia y tuvo su época de esplendor en todo el mundo durante buena parte del siglo XX -nuestro país incluido- pero últimamente parece estar en peligro de extinción, y Chaumont funciona como una reserva de este espléndido formato que aún tiene mucho que decir.

Durante un mes y medio esta pequeña villa francesa se llena de grafismo a través de todo tipo de actividades: exposiciones, talleres, conferencias, etc. Se respira respeto y pasión por la vitalidad del diseño gráfico. Y se torna visible la multiplicidad de formas de entender el grafismo: todo tiene cabida, desde el ejercicio estético puro, a la reivindicación política. Chaumont es, sobretodo, un festival popular donde sociedad y diseño gráfico se funden con total normalidad en un entorno humilde pero de gran calidad en busca de una comprensión mutua.

Concurso internacional de carteles

La exposición del concurso Internacional de carteles es realmente espectacular. Una selección de 127 carteles de entre más de 2000 ejemplares recibidos que pasarán a formar parte de la colección propia del Festival, que actualmente ya cuenta con unos 23.000 carteles, que no es poca cosa. De hecho, el Ayuntamiento de Chaumont construyó hace unos años un edificio para albergar esta colección: La Casa del Libro y el Cartel, y este año se está planteando la construcción de otro edificio para poder seguir ampliando esta valiosa colección de arte efímero. Igualito que en España ¿verdad?

Otra gran diferencia entre la cultura del cartel francesa y la nuestra es el tamaño de dichos carteles. Mientras aquí los diseñadores tenemos que pelearnos para encajar informaciones propias de un tríptico y un sinfín de logotipos en un cartel que no supere los 30 cm de ancho, da gusto contemplar en esta exhibición carteles de 100 x 140 cm en su mayoría. De hecho, este año, teníamos un representante catalán en la selección: el diseñador Albert Folch con un cartel para una película del artista Jordi Mitjà, que con su DIN A2 (un cartel grande para lo que es Cataluña) destacaba por minúsculo.

Quizás, una de las características que más llama la atención de esta convocatoria es la participación internacional. Aparte de la participación europea, es muy enriquecedor contemplar carteles chinos, taiwaneses e iraníes, que destacan por lo poco acostumbrados que estamos a ver el diseño de estos países. De hecho, la última aportación a mi lista de diseñadores favoritos es el cartelista ruso Igor Gurovich, que me ha hecho descubrir de nuevo el diseño gráfico de aquel país. Gurovich recupera la estética del formalismo ruso, pero al mismo tiempo lo dota de una expresividad y una irreverencia nuevas, algo que me hace reflexionar sobre el peso de la herencia estética que nos confiere nuestra procedencia a pesar de la globalización. Lo mismo pude comprobar en los diseños para carteles de teatro suizos, herederos en su mayoría de la estética del espacio blanco promovida por el estilo internacional suizo, pero que al igual que los carteles de Gurovich, eran mucho más orgánicos y gamberros que los de sus predecesores. Algo más propio de nuestros tiempos.

La exposición central

Esta exposición, ya ella solita, merece el viaje hasta Chaumont. Sólo diré que el año pasado el protagonista fue Paul Rand, y este año Joseph Múller Brockmann. Dos maestros del diseño que a ningún diseñador pueden dejar indiferente. El año pasado, fue revelador ver la obra original de Paul Rand. Es un personaje entrañable, imprevisible y reflexivo. Sin duda alguna una mente clara y una mano privilegiada.

En cuanto a este año, los carteles de Joseph Múller Brockmann nos conmocionaron. Ver los originales de las obras que tantas veces has mirado en los libros como referentes inalcanzables, no tiene precio. Cuando los ves, disfrutas del tamaño, del papel arrugado un poco envejecido, del registro de color imperfecto producto de unas Artes Gráficas en pleno desarrollo. Te sorprenden los colores imprecisos, ni gris ni marrón, pero nunca cuatricomia. También tintas especiales, sobretodo plata. Todas maravillosamente sobreimpresas. Una delicia.

Lo mejor que te puede pasar en Chaumont es haber ido con amigos que estén tan locos por el diseño gráfico como tú. El año pasado, al salir de la exposición de Paul Rand nos pasamos media tarde en un café haciendo ilustraciones inspirados irremediablemente por el carisma de este personaje. Este año, nos enzarzamos en un debate sobre la pobreza estética actual de los carteles institucionales de nuestro país en comparación con el nivel de abstracción que alcanzaron los carteles de Brockmann para el Teatro Nacional hace 70 años. En los carteles de teatro o música, la potencialidad interpretativa de estas actividades deberían servir de motor para la exploración gráfica de nuestro tiempo, tal y como lo hace la escenografía. Pero parece ser que la vorágine competitiva de los mass media no deja apenas espacio para la innovación en el terreno de la comunicación cultural.

El país invitado

En un garaje enorme cercano a la estación de tren, se viene exponiendo en los últimos años el diseño gráfico más contemporáneo de algún país europeo. En la anterior edición vimos una impresionante muestra de estudios y grafistas franceses que revelaba un panorama de imagen corporativa, diseño tipográfico, señalética y diseño editorial digno de envidiar. Impressions Françaises fue una exposición comisariada por Etienne Hervy y Vanina Pinter, que incluía obras originales de estudios archiconocidos como MMParís o Antoine et Manuel. Pero también mostró buenísimos trabajos de muchos otros diseñadores que sobretodo destacaban por su capacidad de riesgo y su buen hacer en los acabados de impresión.

El diseño más cercano al arte

En Chaumont también hay espacio para entender el diseño de una forma más cercana al arte. Cada año, el Festival encarga a un diseñador una intervención en la capilla de los Jesuitas. El año pasado fue el holandés Richard Niesen quien recreó una ciudad tipográfica en este barroco espacio. Este año Paul Cox nos descolocó situándonos en un paisaje de montañas y valles, como si se tratara de un enorme mapa escenográfico donde jugar al minigolf. La verdad es que Paul Cox es un personaje muy recomendable, que mezcla la ilustración y la comunicación con resultados abstractos muy expresivos.

El pueblo de Chaumont

Este es sin duda el festival que más se implica con el compromiso político del diseño con la sociedad. La convocatoria al concurso de estudiantes siempre se relaciona con contenidos candentes, lo que hace que su exposición y correspondiente taller den múltiples interpretaciones para que el pueblo y los visitantes reflexionen acerca del tema. Además, el hecho de que los espacios públicos más emblemáticos del pueblo se involucren en las actividades -el Ayuntamiento, capillas, la estación, la biblioteca, etc.- hacen que todo el pueblo termine contagiado de diseño, como una actividad más en el día a día. Durante el transcurso del Festival, las calles de Chaumont se van llenando de carteles. Hay paredes especialmente habilitadas para ello. Pero también hay muchas otras intervenciones improvisadas.

Dentro de la programación de este año, destacaban tres intervenciones. La de Pierre Di Sciullo, que dos veces por semana empapelaba un cubo de tres por tres metros delante de la estación con frases vanidosas y tópicos poéticos recreados en tipografías diseñadas por él mismo. La de Fanette Mellier, que nos leía un pasaje literario gigante escrito en una preciosa tipografía modular de gran formato mientras uno se paseaba por las calles de Chaumont. Y finalmente la del equipo francés a2cestmieux, que en el patio de la antigua biblioteca realizaron 6 murales de gran formato criticando duramente la política de Sarkozy pero reclamando a su vez el poder del optimismo como motor de cambio.

El fin de semana inaugural

En las dos ocasiones que hemos asistido al festival, no hemos podido coincidir con el fin de semana inaugural, que según el programa, tiene muy buena pinta. Además de inaugurarse las exposiciones y realizarse el taller internacional de cartelismo entre los ganadores del concurso de estudiantes, también hay conferencias, presentaciones de revistas y fanzines, actuaciones de teatro, comidas populares, una feria editorial y una abundante programación de conciertos las noches de los fines de semana ¿Qué más se puede pedir?

Acercar el diseño al público en general

De todas formas, si me tuviera que quedar con una actividad de todas las programadas, elegiría un taller realizado entre escolares de 12 a 14 años, quienes a partir de la temática “cambio climático” (eje del año anterior) recogieron documentación sobre el tema durante el primer semestre y después de analizar los carteles de la anterior edición -dedicados a este tema tan preocupante- crearon sus propuestas de collage con mensajes originales que imprimieron ellos mismos en el taller de serigrafía de La Casa del Libro y el Cartel. Así, lograron reproducir en la escuela la metodología que usamos los diseñadores gráficos en el desarrollo de nuestro oficio, dándoles herramientas para comprender una profesión difícil de entender.

El año que viene se celebrará la vigésima edición del festival.
El año que viene,
tous a Chaumont!


GRRR Nº 16 - ES.FESTA DEL GRAFISME
GRRR Nº 16 - ES.FESTA DEL GRAFISME

FRONTERAS, NATURALEZA Y DISEÑO GRÁFICO

Este verano, durante un paseo ocioso por un bosque pirenaico, me encontré de pronto con un riachuelo que despertó en mí una reflexión en torno al diseño y las fronteras. El lector se preguntará qué tiene que ver un río con el diseño, pero la verdad es que tras un bocadillo de sobrasada y queso a la sombra de un abeto y con el sonido del agua fluyendo graciosamente, mis reflexiones sobre las fronteras del diseño me parecieron de lo más clarividentes.

Lo primero que llamó mi atención de este riachuelo fue que la composición global que ofrecía me recordaba a los jardines japoneses: piedras musgosas repartidas aleatoriamente, ramas de abetos acunadas por el viento, ruidosas cascadas al final de la perspectiva, todo ello en una armoniosa composición imperfecta… y de pronto recordé las amables palabras de mi maestra de Ikebana: el arte floral y el diseño de los jardines japoneses, no se deben a nada más que a una atenta observación de la naturaleza.

Así que tras dar buena cuenta de mi merienda me puse a observar atentamente este entorno mientras remojaba mis pies en el agua helada y mirando el fluir del agua recordé como Shiddarta explicaba algunos de los preceptos del budismo con la analogía de un río: la impermanencia, la interdependencia de todas las cosas… y de pronto una lagartija veloz que se agazapó encima de una soleada piedra frente a mí, cambió el rumbo del fluir de mis pensamientos.

Cuántas veces habré escuchado que el agua es vida, y nunca me había percatado que hay muchísima más vida en el entorno que define el agua que en ella misma. Observando el río, veo que el agua fluye a sus anchas, hasta que unas caprichosas rocas se interponen en su curso provocando que cambie de rumbo o se estanque. Estas rocas se convierten en pequeñas fronteras naturales y en ellas se pueden encontrar todo tipo de seres vivos: mosquitos que han ido a parar allí para dejar sus huevos en lugar seguro, arañas que tejen trampas, lagartijas que esperan pacientemente a su presa, etc. Entre tanta actividad me pregunto si en estas fronteras naturales que interrumpen el fluir del agua se encuentra tanta vida ¿Cuáles son las rocas que interrumpen el fluir creativo del diseño gráfico y qué tipo de oportunidades se encontrarán bajo esas fronteras?

La primera frontera que se me ocurre, y la más frecuente en las quejas de todos los diseñadores, es el tiempo. Parece ser que nunca hay suficiente tiempo para desarrollar un proyecto y siempre tenemos que trabajar bajo la presión de la prisa. Pero bajo esta limitación podríamos también encontrar ventajas como la espontaneidad y la belleza de lo imperfecto. También recurrir a colaboradores externos para repartir mejor el trabajo dentro del límite temporal podría reportarnos beneficios en los resultados. Incluso plantear preguntas en lugar de ofrecer respuestas elaboradas puede mejorar la percepción de nuestros diseños entre el público.

El segundo límite más frecuente en nuestro trabajo es el presupuesto. Acostumbra a ser apretado, a veces está bien, pero nunca es suficientemente desahogado. Ajustando nuestra creatividad al presupuesto podemos perder la oportunidad de ganar premios de diseño, pero por lo que yo sé un buen contenido impreso cuidadosamente en el sempiterno negro sobre blanco permanece en el tiempo, mientras que un mal producto envuelto en oro no pasará de la primera compra. No estoy diciendo que a partir de ahora todos nuestros diseños tengan que ser parcos en producción, pero a menudo, limitar nuestro diseño a la elección de una sola tinta nos obliga a potenciar nuestra capacidad de tomar decisiones innovadoras ¿Quién puede resistirse a un blanco sobre blanco si se trata de encontrar soluciones sencillas de extrema belleza?

Una tercera barrera muy común entre los diseñadores suele ser el cliente. Parece que la mayoría de los clientes no saben lo que quieren, un hecho que nos desespera. Y también en ocasiones no respetan lo suficiente nuestro criterio profesional, una puñalada a nuestra autoestima. Y es curioso que percibamos al cliente como una barrera porque precisamente el diseño gráfico no tiene sentido sino hay un encargo que resolver. Y es precisamente el cliente el que nos brindará la oportunidad del encargo que estamos buscando.

Es cierto que a veces no sabe explicar demasiado bien lo que quiere, pero conoce su producto, sus clientes y su competencia mucho mejor que nosotros. Y también sus miedos -lo que no quiere- y ahí es donde encontraremos la clave para resolver el encargo. Quizás deberíamos acercarnos a nuestros clientes desde una perspectiva más sincera, en lugar de considerarlos alimañas, preguntándoles directamente sobre sus miedos en vez de tratar de descubrirlos en cada versión rechazada. Comprender los temores de nuestros clientes puede que nos permita ser más amigos suyos y establecer relaciones laborales de mayor confianza.

Otra frontera importante en el desarrollo del diseño gráfico es -sin lugar a dudas- nosotros mismos; buscando sin cesar la perfección en una profesión que no puede interpretarse más que subjetivamente. Poniendo demasiada ilusión en conseguir el objetivo y dejando de observar minuciosamente el proceso donde, además de tropezar con la misma piedra varias veces, podríamos mirar qué hay debajo y descubrir nuevas perspectivas.

La lagartija sobre la soleada piedra, que apenas se había movido en todo este tiempo, en un movimiento de cabeza despiadadamente veloz se zampó un mosquito y se largó sin dejar rastro. Y lo mismo hago yo.

GRRR Nº 16 - ES.FESTA DEL GRAFISME
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ADICCIONES PORQUESÍ

Hector Lorenzo y Rosa Llop.

Haciendo malabarismos con la barra de pan y el periódico, quién sabe si con la correa del perro entre los dientes, abres el buzón y sacas un fajo de recibos, facturas, ¿quiere usted comprar o vender su piso? y descuentos de Telepizza. Los miras uno a uno, distraído, mientras subes en ascensor. Un sobre ligeramente más pequeño, más sobrio, se ha colado entre tu correspondencia. Aún sabiendo de lo melodramático de tu actitud, permites que el pulso se acelere, que las pupilas se dilaten y la intriga se apodere de tu cuerpo. ¿Será, realmente, el Adicciones de esta semana?

Adicciones Porquesí es una iniciativa que revive el olvidado método postal para que un selecto grupo de elegidos reciban, cada semana de forma estricta, una pequeña pieza creada por alguno de los propios miembros del grupo. Quién espere grandes parafernalias, pentacromías o papeles estucados de altísimo gramaje y precio, está leyendo el artículo equivocado, ya que estos pequeños sobres contienen un DIN A4 plegado dos veces, impreso en blanco y negro o fotocopiado… una leve intervención para obtener espacio suficiente para su discurso narrativo. Pese a su sobriedad formal, caben en él la crítica, la ilustración, el cuento, la mofa, la obsesión, el vacío, la pesadilla, la alegría, el absurdo, la tristeza y todo lo que el autor de turno sea capaz de condensar en un A4.

Como proyecto nace en Septiembre del 2006, con la idea de un fanzine de mínimo formato y expresión (“…por el tema de páginas, por la idea del monográfico, de encontrar demasiados colaboradores...”) en la cabeza, y se ha desarrollado desde entonces con una periodicidad obsesiva. De hecho, esta puntualidad en las entregas es una de las pocas premisas que se han marcado sus artífices, “nos gusta más esta constancia, este bombardeo constante semanal, que, pongamos, la calidad del adicciones… si salen faltas de ortografía, salen faltas”.

El hecho de estar recibiendo estos trabajos diminutos por correo tradicional aumenta la necesidad de que la dosis sea puntual. Y teniendo en cuenta que el Adicciones lo crea alguien diferente cada semana, el esfuerzo de organización es importante. Todos sabemos cómo es organizar a grupos más o menos numerosos para que te echen un cable en un proyecto, y la gente de Adicciones Porquesí ya han colaborado con decenas y decenas de personas provenientes de distintos ámbitos que, de forma altruista (o bajo amenaza de no volver a recibir un correo en su vida) han participado creando algún número. Este proceso tenía que estar estructurado: “Teníamos un calendario con qué persona tenía que crear el siguiente Adicciones. Un viernes nos reuníamos con él, le contábamos de qué iba la historia, y una semana antes lo llamábamos para saber cómo lo llevaba. Entonces, o se lo construía él y nosotros sólo teníamos que fotocopiarlo o imprimirlo, doblarlo, meterlo en sobres, numerarlo, poner las direcciones de los adictos y enviarlo, o venía con la idea en la cabeza y entonces a todo el proceso se le sumaba la maquetación.

Conseguir que no todos los artículos estén creados por diseñadores gráficos (sólo Dios sabe cuán aburrido podría llegar a ser eso) es otra de las facetas más destacadas de Adicciones Porquesí. Han sido llamados a colaborar tanto grafistas como artistas, ilustradores, fotógrafos, escritores, amas de casa o gente inquieta en general. Cada uno plantea en su número sus inquietudes o bromas personales. Sus gustos y particular visión del mundo. Precisamente por eso el Adicciones es una auténtica sorpresa para quien lo recibe: nunca sabes, no sólo de qué tratará esta entrega en particular, sino tan siquiera quién la ha hecho y porqué. Y ese carácter ecléctico es el que le confiere una aura de misterio, ya que ningún colaborador ha firmado nunca sus trabajos, y este anonimato persistente despista: “Una vez nos hicieron una reseña en el MondoSonoro, en el apartado de fanzines, y la persona que lo escribió estaba convencida de que los creadores del Adicciones éramos uno o dos… la cual cosa, viendo el carácter que tiene la publicación, es casi imposible. Tendríamos que tener un tipo de personalidad tremendamente esquizofrénica.

Cuando se les pregunta sobre si hay un objetivo, un plan general para la existencia de Adicciones Porquesí, la respuesta es clara. Pese a los propósitos evidentes (reinventar los medios tradicionales, hacer buen uso de los modernos, hacer un proyecto personal que evada a los creadores por unas pocas horas de sus proyectos más profesionales, hacer la vida de un pequeño grupo de personas un poco más alegre…) hay uno general que está por encima de todos y que, por decirlo de alguna manera, mueve los hilos: crear vínculos entre personas, conocer gente, provocando a su vez que la gente se conozca. Es por eso que a veces, una de las ediciones es una invitación a una fiesta, a una cena, a un festival, dónde todos los adictos tienen la oportunidad de conocerse. “A veces las Adicciones eran una excusa para juntarse, para conocer gente y unirla… Aunque siempre decíamos que lo ideal sería al revés: conocer a una chica, irse a su casa y justo entrar, encima de la mesita, ¡descubrir que lleva recibiendo el Adicciones desde hace tiempo! Eso sería la ostia.

Es por eso que se da tanta importancia a que el vínculo entre emisor y receptor sea estrecho y bidireccional. Muchas de las propuestas de Adicciones se han enfocado a que sea el mismo receptor quien cree el número. En uno de esos indolentes Agostos, se envió a los adictos tres postales en blanco para que fueran individualizadas y enviadas: una para un amigo, otra para un enemigo y la tercera para la gente de Adicciones Porquesí. Saber que al otro lado hay alguien siempre ha sido motor y motivación.

A pesar de que Adicciones Porquesí, en su formato más tradicional, ha dejado de producir números (y todos, ellos y nosotros, esperamos que el parón sea algo eventual), está en estado de gestación avanzada otro proyecto bajo el amparo de la editorial: Preposiciones Indecentes. Siguiendo la misma línea conceptual, el mismo procedimiento formal (enviar periódicamente, cada quince días en este caso, un documento a un grupo nutrido de personas), Preposiciones pretende ser una serie conclusa que, a partir de las preposiciones que nos enseñaban en la escuela, unir las habilidades de un escritor y un ilustrador para crear piezas que contengan un cuento erótico y unas ilustraciones asociadas. Las preposiciones, como hemos comentado, son sólo el punto de partida. Puede que se conviertan en inspiración o pauta estilística: como en Adicciones, no hay leyes ni patrones, tan sólo crear un cuento erótico y unas ilustraciones derivadas, o viceversa.

En breves, las Preposiciones empezarán a llegar a las casas de unos cuantos afortunados, aunque se pretende que este proyecto tenga una mayor difusión que Adicciones: “Queremos hacer un poco más que los cien típicos y conseguir que llegue a más gente… Incluso dejarlo en lugares y que la gente los coja, sin estar, obligatoriamente, suscritos a nuestra agenda.” Tendréis que estar muy atentos.

Como sabéis, Adicciones Porquesí vienen a la Festa del Grafisme para hacer un taller, abierto a todo el mundo que esté interesado. Cuando se les pregunta qué harán exactamente en este taller, intentan mantener una cierta discreción (y nosotros, ¡tendréis que participar para verlo!), aunque la premisa básica, nos desvelan, es hacer que la gente cree sus propias postales con cualquier herramienta y las envíe a cualquier persona a la que se tenga algo que decir… poniendo a la disposición de los asistentes un pequeño catálogo de direcciones de personajes públicos. ¿Queréis enviar, por final, la postal que siempre habéis querido que Camilo Sesto lea? ¿O George Clooney? Adelante, no seáis tímidos, ellos, en el fondo, tienen tantas ganas de leerla como vosotros de enviarla.

Pese a que a los grafistas se nos pueda tachar de nostálgicos y ñoños, se agradece que se puedan recuperar medios ya abandonados como la correspondencia escrita, aprovechando a su vez las bondades de las nuevas tecnologías. Hacer, con un poco papel, esfuerzo, impresora y fotocopiadora y unas cuantas buenas ideas, que el buzón deje de ser ese monstruo traga-y-escupe dinero y que pueda volver a ser depositario de buenas intenciones y alguna buena noticia. “Esa es la magia, ¿no? Ahora que todo es intangible, recibir cosas físicas coge una fuerza brutal, y más cuando el resto son propaganda y facturas… recibir un sobre sorpresa, con una locura de diferente gente… es muy mágico.

“La iniciativa de Adicciones Porquesí salió de la mente de dos adictos a cosas variadas, Albert Cano y Michel Tofahrn, y Preposiciones Indecentes se fraguó en las cabezas predispuestas al erotismo de Alexis Barroso e Inma Viguera. Si queréis regodearos en las nuevas tecnologías, no habéis tenido suerte de estar en la lista de Adicciones o, simplemente, os gusta tener las cosas ordenaditas en archivos digitales, podéis entrar en www.adiccionesporquesi.net y bajaros los PDFs de las diferentes ediciones de la publicación, amén de otros regalos y sorpresas.”

GRRR Nº 16 - ES.FESTA DEL GRAFISME
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¿Diseño inclusivo?

Raúl Goñi.

Schoeckel, el responsable del diseño gráfico nazi, proclamaba que las campañas político-gráficas que él dirigía no iban destinadas ni a los presos, ni a las personas hospitalizadas, ni a los ciegos . En la actualidad, 60 años más tarde ¿se ha progresado algo en la comunicación gráfica para estos grupos sociales? Desgraciadamente no mucho. La comunicación política, institucional y de masas no ha llevado a cabo ninguna mejora para que, por ejemplo, los ciegos tengan acceso a la información. ¿Y qué hay acerca de los Gobiernos que velan por los derechos de sus ciudadanos? ¿Qué pasa con las señalizaciones de las ciudades? ¿Y los mapas? ¿Y el transporte? ¿Y los libros y las revistas? ¿Qué pasa con todas esas verdaderas herramientas visuales de información que nos ayudan a disfrutar de nuestro tiempo de ocio? ¿Dispone el colectivo de deficientes visuales de estas herramientas?

Estudiando los métodos de comunicación que manejan los ciegos y escarbando en su historia, encontré la repetición de un hecho increíble. Algo tan obvio como la integridad física e intelectual del deficiente visual ha sido puesta en duda durante casi toda la historia, es decir, no se les reconocía como parte activa de la sociedad. Pero encontré también ciertas personas que hicieron tambalear esas creencias colectivas preocupándose por algo de lo que sus conciudadanos no hacían, crear un sistema de lecto-escritura para deficientes visuales para que estos pudieran desarrollarse social e intelectualmente.

Algunos ejemplos de estas personas son los siguientes: Dimio de Alejandría en el siglo IV, ciego de nacimiento, concibió un sistema basado en un conjunto de piezas de marfil o madera de boj con letras en relieve usadas por los invidentes para formar palabras y frases. Mucho más tarde, en el Renacimiento, Girolamo Cardano, calígrafo napolitano, ideó procedimientos para la lectura y escritura de los ciegos parecidos a los de Dimio de Alejandría a base de piezas de madera que el ciego aprende a distinguir y las cuales une para formar palabras y textos. Para escribir debían colocar una hoja de papel encima y con un pequeño punzón marcar la silueta de las letras.

En 1543, el toledano Alejo Venegas del Busto, escribe invitando a los maestros en la enseñanza de los ciegos a seguir el método de los monjes de la Edad Media. El mismo consistía en leer y escribir a oscuras lo que habían aprendido a hacer con los ojos vendados utilizando tiralíneas, con el fin de no gastar aceite y no fatigar la vista.

Francisco de Lucas, impresor español que introdujo en nuestro país la grabación en relieve, conocía los procedimientos de Félix Antonio de Cabezón y Francisco Salinas, ciegos célebres. En su obra Arte de escribir la letra bastarda española (1580) incluye reglas que pueden servir para que los invidentes escriban, explicando el manejo de pautas para trazar los caracteres vulgares.

Estos sistemas nunca llegaron a extenderse debido a que no existían escuelas para ciegos y a que el reconocimiento de las letras en relieve a través del tacto, así como la escritura por cualquiera de estos métodos, eran especialmente complicados.

En 1784 el francés Valentin Haüy creó en París la primera escuela para ciegos del mundo, la Instution Natíonal des Jeunes Aveugles, sin el carácter de asilo u orfanato que hasta ahora habían tenido las instituciones creadas para personas deficientes visuales. Allí trata de educar al ciego al mismo nivel que en el resto de escuelas para videntes ideando un sistema de lecto-escritura basado en moldes de letras en posición inversa aplicadas sobre papel húmedo. Este método permite la lectura pero no facilita la escritura. (1)

Hasta 1831 no se encuentra una progresión real dentro de la búsqueda de sistemas de lecto-escritura para deficientes visuales. James Call, de Edimburgo, introduce su Angular Romana (2) cuya característica más apreciable era la eliminación de cualquier detalle de trazo fino de la ordinaria capital romana. Durante esa misma época aparecen, con más o menos éxito, otros tipos de escritura adoptados por diferentes centros de educación para ciegos como son la tipografía Lucas (2) adoptada por la London Society for teaching the blind to read en 1838, o los caracteres visuales en relieve de la New England Institution for the Education of the Blind en 1837. (3)

El sistema Moon (2) de signos en relieve fue inventado en 1847 por William Moon, deficiente visual que quedo ciego a los 21 años de edad. Su sistema tenía cualidades que lo convertía en un sistema tremendamente útil para aquellas personas que hubieran perdido la vista de forma tardía o para aquellas personas con problemas de tacto que tuvieran dificultades en aprender el Braille.

Su sistema consistía en la simplificación total de las formas básicas de la letra capital romana de forma que eran fácilmente identificables sin necesidad de aprender un código nuevo. Únicamente se incluían cinco nuevos signos y contracciones que ayudaban a acortar palabras frecuentes (adverbios, adjetivos, etc.) La lectura se realiza de izquierda a derecha y al cambiar de línea de derecha a izquierda y así sucesivamente (4) para evitar que el lector se perdiera en los saltos de línea. Aunque este sistema era más fácil para su lectura táctil, la escritura era mucho más lenta que el Braille. El propio William Moon, junto a Sir Charles Lowther, completó su edición escrita en Moon de la Biblia que consistía en 5.000 páginas impresas en 60 volúmenes, tras 10 años de arduo trabajo.

Para entonces ya se había gestado el sistema de escritura para deficientes visuales que hasta el día de hoy sería el más extendido. Louis Braille (1809-1852) alumno de aquella primera escuela para ciegos del mundo, la Instution Natíonal des Jeunes Aveugles y posteriormente profesor de música de la misma, advirtió las dificultades que sus alumnos, también ciegos, tenían para aprender la asignatura de música que el impartía. Se interesó por el sistema puntiforme inventando por Nicolas Barbier, ideado con fines militares, basado en combinaciones de doce puntos en relieve escritos mediante una pizarra y un punzón para ser descifrados a través del tacto de un dedo.

Louis Braille en 1829 redujo las combinaciones a un único signo generador el cual permitía representar todas las letras del alfabeto, signos de ortografía y numeración. La escritura por parte del ciego se limitaba pues al manejo de una pauta de cobre con el código generador espaciado correctamente (5) y listo para ser creado por el punzón del invidente. Aun así Louis braille murió sin el reconocimiento que su sistema se merecía y hasta 1878 no se acordó en Francia la utilización del sistema Braille como método universal por su probada utilidad didáctica.

En el Estado Español se habían gestado otros métodos de escritura anteriores a la aparición del Braille, hasta 1918 el sistema no fue declarado como método oficial para la lectura y escritura de los ciegos, aunque algunos profesores, escritores y poetas ciegos ya utilizaban el Braille como sistema de escritura de sus libros desde 1840. Tal es el caso de Jaime Bruno Berenguer, profesor de la Escuela Municipal de Ciegos de Barcelona.

Hoy en día los avances en el mundo de los deficientes visuales no pueden superar algo tan importante como la creación del código de lecto-escritura que desarrolló Louis Braille. Pero la labor de algunas instituciones privadas las cuales crean tecnología ideada para deficientes visuales (la Tiflotecnología) ha eliminado grandes barreras físicas y comunicativas del colectivo. Son innumerables los aparatos adaptados, agendas electrónicas en braille, artículos para el hogar, artículos para trabajos manuales, de calculo, eléctricos, electrónicos, libros impresos en Braille por petición, audio libros, etc.

En The Ligthhouse de Nueva York se desarrollan los mayores avances en materia de diseño inclusivo. Uno de los más importantes es un sistema de señales que incorpora los tres códigos de percepción de señales urbanas del ser humano: el visual (tipografía en contraste), el táctil (Braille y letras en relieve) y el auditivo (señales de audio). The Lighthouse destaca sobre otros centros de producción porque está formado por un grupo de médicos, sociólogos, psicólogos, filósofos, arquitectos, ingenieros y diseñadores que abordan los problemas y testan los resultados de sus estudios con el usuario in situ. Esto demuestra que en materia de diseño inclusivo no basta con un gran equipo de profesionales, el usuario ha de participar de manera activa en todo el proceso de creación.

Sin embargo cuando me sigo preguntado acerca de nuestra progresión como sociedad en materia de inclusión (diseño para todos, no excluyente) veo que queda mucho por hacer, muchos espacios colectivos que redistribuir, muchas señales por adaptar, muchos caminos sin señalizar, muchas páginas web inaccesibles y, en los que a cada uno nos concierne, mucho diseñador inclusivo por nacer, ¡vamos!

GRRR N.14 - PRADELL
GRRR N.14 - PRADELL

Berlín: La ciudad como papel

Cira Pérez Barés/Txell Gràcia

¿Qué sería Berlín sin el Street Art?. A esta pregunta podrían seguir muchas y variadas respuestas, dependiendo de gustos y sensibilidades, pero sin duda, para quien esto escribe, la respuesta es clara: ya no sería Berlín. El Street Art, con sus expresiones a veces incomprensibles, nos ha ayudado paradójicamente a entender mejor este lugar, al que llegamos hace algún tiempo por distintos caminos y atraídas por la estela de una ciudad, cuanto menos, interesantemente desconocida.

Berlín te atrapa, te engulle con la facilidad de quien se deja llevar. Su personalidad te asalta al primer contacto, forjada por su propia historia y por la suma de las aportaciones de tantos recién llegados. Es el puente natural entre el Este y el Oeste de Europa, un espacio de intercambio cultural y una metrópoli contemporánea que, como tal, se expresa y se reinventa a cada minuto. Uno se pasea por las calles del mítico Kreuzberg, o por los barrios de la Zona Este como Prenzlauerberg, Friedrichshain o Mitte (bañados por el nuevo glamour que adquiere el viejo retro de lo que fue la RDA) y no puede dejar de fijarse en esta piel camaleónica de arte efímero que cubre cada pequeño rincón, cada farola o cada pared, de manera inexplicable, en búsqueda de nuevas superficies inimaginables. Al principio, estos mensajes resultan como guiños casi imperceptibles, pero una vez descubiertos ya no hay escapatoria. El arte urbano emerge y se propaga con la rapidez de una maravillosa plaga que, en lugar de paralizar la ciudad, la enriquece. La exposición está en la calle, y nosotros, caminantes afortunados, estamos allí para disfrutar de ella, convirtiéndonos en cómplices de esta red de imágenes, nunca más invisibles. Poco a poco uno se va familiarizando con ellas, creando conexiones, diferenciándolas, descubriendo nuevas apariciones, captando novedades e imaginando futuras intervenciones.

El Street Art es una manifestación inherente a las ciudades contemporáneas. Una realidad creada por y para la ciudad. Pero en cada una de ellas, deja su marca personalizada. Durante muchos años, la propia situación política de Berlín hizo que se conservara como una isla en medio de Europa. La parte Oeste fue un oasis de libertad amurallado. La parte Este representaba el férreo estandarte del comunismo de la RDA. La ciudad dividida fue el centro de la guerra fría y tubo la frontera más bien protegida del mundo. Pero este muro, levantado por razones políticas, se convirtió rápidamente en un soporte perfecto para la expresión artística y espontánea. Estas circunstancias sin duda han dejado huella. Durante los ‘80, cualquier sprayer o graffitero probó su estilo y sus habilidades en el muro. Al mismo tiempo, fue también una era de experimentación y de materialización de las ideas en cualquier superficie posible. Los trenes por ejemplo, así como las calles de todos los distritos de Berlín, se convirtieron en el “papel” perfecto donde artistas y menos artistas dejaban sus graffitis y tags. En este tiempo se generaron también los primeros contactos entre ellos y la aparición de algunos lugares de encuentro. En ese momento se creó una fuerte conexión entre el graffiti y el diseño gráfico. Éste último recibió gran influencia del mundo del graffiti, aunque posteriormente adquirió otra línea, pero manteniendo algunos rasgos peculiares del mismo, como las tipografías deconstructivistas, las ilustraciones vectoriales (Faile, Pisa 73, CBS-Uberalles) o el uso de los outlines (Fuck Your Crew, Nomad o Husk Mit Navn, entre otros).

Hoy, tras quince años de la caída del muro, Berlín es la ciudad más libre y abierta de Alemania. Su tolerancia y el nuevo espacio de libertad y experimentación que representa, han hecho que se convierta rápidamente en un punto de atracción del talento y la creatividad. Berlín ha sabido canalizar toda esta energía positiva creando un espacio espontáneo para el desarrollo de la actividad cultural contemporánea en todos sus ámbitos. El creciente interés por el arte más experimental se mezcla con la tradición por otras manifestaciones culturales como la música y la cultura de club, la notable relación de esta ciudad con el cine, con el diseño más innovador y con una gran cantidad de espacios urbanos libres y ocupados con programaciones culturales alternativas. Además, tras la reunificación, la crisis económica no se ha hecho esperar, y la ciudad se ha convertido en el perfecto espacio para la expresión espontánea del desencanto de muchos de sus habitantes. Hoy Berlín es una ciudad rota en muchos aspectos. Las calles, las casas, hermosamente sucias, derruidas y en transformación constante. Todo ello dibuja un escenario perfecto donde el Street Art se integra de forma natural con el paisaje urbano. Berlín limpio sería horrible, en cualquier caso, ya no sería Berlín.

Actualmente, los tags han pasado el relevo a nuevas manifestaciones artísticas como los stencils, los stickers, o los papercuts, entre otras muchas posibilidades de expresión imaginables. Entre sus creadores, existen motivaciones muy distintas. Por lo general, la lucha contra el sistema ya no figura entre sus objetivos principales. Se trata más bien de una cuestión de mejorar la estética urbana, y su mensaje a menudo va ligado al sentido del humor y la sutileza. Este hecho ha facilitado su mayor aceptación entre la opinión pública, quien tiene una visión cada vez menos negativa respecto a estas manifestaciones artísticas. Paradójicamente, muchas de estas obras se conservan en las paredes una vez hecha la renovación de un edificio. Podríamos decir que en este nuevo tipo de manifestaciones, la integración va por delante de la provocación. No tienen como objetivo ensuciar la ciudad, sino interactuar con ella y muchos de los artistas tratan los espacios públicos con respeto. Suelen ser características comunes a ellos encontrar sus orígenes en el graffiti, en el campo del diseño gráfico o en la historia del arte, y en muchos casos son berlineses de adopción.

En este contexto más consciente, algunos artistas ven en las calles la posibilidad de lanzar mensajes comprometidos. Este es el caso de algunos de los trabajos de Pisa 73 (Ralph para los amigos), muy relacionados con la guerra de Irak y las consecuencias del terrorismo internacional. Ralph nos citó en su casa un martes a las siete de la tarde. Nos lo encontramos en la portería, venía de comprar unas cervezas para amenizar la charla. Su piso, tan grande como él, estaba situado en un antiguo edificio del barrio de Kreuzberg. Nada más cruzar la puerta, un dulce olor a aerosol te inundaba suavemente la nariz. Las paredes, de un blanco inmaculado, pero llenas de obras que, a estas alturas, nos resultaban familiares: dibujos de cámaras de vigilancia, soldados con máscaras de gas, un elocuente Bush-Mickey-Mouse o un estremecedor niño palestino de mirada desafiante. A ritmo de hip-hop nos enseñó cómo trabaja. En su estudio el ordenador es una pieza clave, aunque también nos contó que en el proceso de creación siempre realiza la parte final a mano. Las ventajas de los nuevos métodos facilitan la identidad de los artistas, los cuales pueden esparcir sus imágenes y mensajes de manera muy rápida, enfatizando la importancia de transmitir un estilo, una originalidad. Internet ha sido un factor determinante en la proliferación del Street Art. Tanto porque ofrece una plataforma de divulgación inmejorable, como por su rol de nexo entre los diferentes artistas. Además de las nuevas posibilidades artísticas que aportan los medios digitales, la red funciona como plataforma de catalogación y divulgación inmejorable de muchos artistas. Iniciativas como la web www.urban-art.info funciona como un verdadero catálogo de esta exposición callejera en constante cambio. Para Ralph, el Street Art es algo estimulante, una fuente de inspiración y una forma de dar rienda suelta a sus inquietudes creativas. En un rincón, junto al malogrado Bush, descansaba una inocente japonesita con el trasero en pompa. Esta será su próxima aportación a las calles de Berlín. Estaremos atentos.

Para otros, las motivaciones de su arte responden a una necesidad de expresión puramente estética. Este es el caso del gato de Nikita, una de las pocas mujeres que participan de este discurso callejero, pintando la cara de su mascota por todo Berlín. Otro ejemplo, también del mundo animal, son las desconcertantes vacas voladoras de Gould, ¿una acción en pro de los vegetarianos?, ¿un homenaje a las vacas locas?. La interpretación, como siempre, está abierta a cualquier sugerencia. Otra manifestación en esta línea y que podemos encontrar tanto en Berlín como en otras ciudades europeas, son las bananas de Thomas Baumgärtel. En la obra de este artista, entra en juego un factor muy importante: el emplazamiento. Baumgärtel pinta sus bananas sólo en lugares que tienen que ver con el arte contemporáneo, como por ejemplo en la entrada de museos o galerías. La interacción con el espacio es una característica muy interesante del Street Art. Cada pieza se convierte en una manifestación única al ponerla en el contexto escogido en la calle y su relación con el entorno. Además la obra no termina en el momento en que el artista la pone en la calle, podríamos decir que entonces empieza una segunda etapa de interacción con el transeúnte susceptible de mil interpretaciones, además de la interacción con otros artistas que establecen un diálogo, a menudo obsesivo, a través de sus creaciones. Un ejemplo de espacio compartido y que nos recuerda a las antiguas experiencias del muro, lo encontramos en el denominado Wall Street Journal. Se trata de una pared situada en a las puertas de un club llamado Lovelite en el barrio de Friedrichshain. La particularidad de este espacio es que funciona como una revista-mural. Tiene una periodicidad fija y los artistas que quieran pueden dejar en esta pared sus aportaciones. La acumulación de mensajes es evidente y las interrelaciones entre ellos son muy interesantes. En otros casos, el artista espera la interacción con el público y esto influye en la realización de la obra. Podríamos citar aquí el ejemplo de Bild que con sus adhesivos “Hello My name is…” espera que el espectador escriba allí cómo se siente, cómo se identifica.

Una de las manifestaciones que más nos ha gustado, son aquellos trabajos que podríamos llamar emocionales, es decir, que de algún modo le entran a uno por su lado más tierno y sensible. Este es el caso de la querida Linda. Linda es una chica fantasma. Nadie sabe con certeza de su existencia, pero en eso reside la idea. El artista esparce por las paredes de la ciudad mensajes del tipo: “Linda, me has destrozado el corazón”. Esto bastó para conseguir una reacción en cadena de solidarios espontáneos que a su vez empapelaban las paredes con mensajes tales como “Olvida a Linda, no vale la pena…”.

También están los que se conforman con la idea de aparecer en cuantas más esquinas mejor. Este sería el caso del desconcertante Sechs Maler (el pintor del seis). Lo podríamos haber presentado aquí como un mito de las calles de Berlin-Mitte, si no fuera porque lo llegamos a conocer. A veces esto ocurre… sus seis están por todas partes y, por lo que nos habían contado, es uno de los pioneros del “Street Art” en Berlín. Rainer Brendel, ése es su nombre, nos recibió en su “taller” acompañado por su inseparable bicicleta con las cestas repletas de botes de pintura y de viejos pinceles exhaustos de tanto “sechs”. Su centro de operaciones es un descampado en pleno barrio de Mitte, en medio del cual descansa un viejo Trabant, coche típico de la RDA, pintado hasta el tubo de escape con el “erótico” número. Esta pequeña instalación es lo que queda de sus inicios como activista callejero en pro de la bicicleta y del uso del transporte público. Hoy, su obsesión es la de pintar sus seis por todas partes. La pregunta era obligada: ¿por qué un seis?. La respuesta, decepcionante: “porque es el número más fácil de pintar en movimiento, y yo siempre pinto sobre mi bici. También por el juego de palabras, ya que seis en alemán se pronuncia sex”. Lo sentimos mucho, no hay más.

Por otro lado, este vacío de significado en muchas manifestaciones de Street Patch, por llamarlo de alguna forma, adquiere una nueva dimensión con el fenómeno de la moda. Algunos de los artistas critican la saturación a la que se está llegando, no tanto por la aparición de infinidad de mensajes sino por la banalidad de muchos de ellos, cuyos autores se ven arrastrados por el simple deseo de seguir una tendencia. Pero aunque éste siempre sea un tema controvertido, la realidad es que el Street Art es una forma de expresión hecha mayoritariamente por y para la gente joven. Lo joven está de moda y el look urbano también. Y aquí se crea un círculo vicioso difícil de romper.

Un aspecto interesante del Street Art es la corta vida de las obras. Interactúa con los fenómenos atmosféricos, se transforma con el tiempo, o con las aportaciones de otros artistas. Lo único que queda de ellas al final es la documentación fotográfica. Esto es la esencia misma del Street Art y lo que lo protege de la idea de exponerlo dentro de las paredes de un museo. Sin embargo, en el caso de Berlín este interés expositivo ha marcado fuertemente su evolución en los últimos tiempos. Hablamos concretamente de una iniciativa llamada “International Guest Street Art Bethanien”, organizada por una galería de Kreuzberg el pasado verano, que trajo a la ciudad trabajos de 40 artistas de distintos lugares del mundo. Este evento representó una clara influencia para Chasm (o Christian Layer). De naturaleza autodidacta, Christian empezó muy joven pintado graffitis junto con su hermano. Con el tiempo, su temprano interés por el Street Art ha evolucionado en nuevas formas y aplicaciones. Él es uno de los precursores del uso de los famosos Päckchen como soporte para sus creaciones. Se trata de utilizar como adhesivo las etiquetas que generalmente se usan para escribir las direcciones en los paquetes de correos, esas que uno puede coger sin problemas en cualquier oficina de correos del Deustche Post. Él bromea diciendo que su arte es “sponsored by Post”. Suena bastante irónico que la agencia estatal de correos subvencione, a su manera, esta nueva forma de comunicación urbana.
Christian reconoce que el Street Art le apasiona, aunque considera que no puede ser sólo un estilo de vida. Se necesita compaginarlo con otras actividades para ganarse el pan. En su caso, trabajar como DJ o como diseñador gráfico le da de comer.

Los tiempos de crisis agudizan el ingenio y Christian no es el único que ahorra usando soportes que la propia ciudad le proporciona. Nuestro amigo, el Sechs Maler, hace lo mismo pintando siempre con botes de pintura que encuentra en contenedores o cerca de obras en construcción. Otro ejemplo simpático son las aportaciones del desconocido autor de la serie “Fuck Your Crew” quien a menudo estampa sus dibujos sobre el papel blanco con puntas que te dan en las pastelerías al comprar una tarta.

Iniciativas como ésta se suceden con increíble rapidez. La esencia de este arte reside en su frescura y su libertad. Todo está por inventarse, todo vale, y las calles de Berlín, como las de cualquier gran metrópoli, son un laboratorio perfecto.

Muchos artistas tienen nuestra ciudad en el punto de mira y la consideran el lugar donde en estos momentos están ocurriendo más cosas a nivel experimental. Si un día os presentan a una tal Linda, tened cuidado no os enamoréis, dicen que ahora se ha mudado a Barcelona…

No queremos concluir este paseo por las calles de Berlín sin agradecer sinceramente el tiempo y la ayuda prestada por: Layer, Rainer Brendel, Pisa 73, Micha, Boris Hoppek, Rana y Dani, Falk Schulz y Husk Mit Navn.

GRRR N.13 - CRUZANDO LOS DEDOS
GRRR N.13 - CRUZANDO LOS DEDOS

El decálogo experimental

El decálogo experimental

1_Las palabras son sonidos. Como un goteo o el vuelo de una mosca. No tienen por qué contar una historia.

2_La imagen narra. Tu mirada lo es todo. Ves en imágenes. Vuélcalas. Combínalas.

3_Provoca emociones puras. Lo que vale es la percepción no la acción. Y caminar por las sensaciones.

4_Lo racional, a la basura. Bucea en tus sueños y construye símbolos.

5_Menos es más. La intensidad se acopla en lo breve; el formato del experimental es el cortometraje,

6_ Usa las nuevas tecnologías. Con ellas es más fácil roturar caminos nuevos. Y más baratos.

7_ La producción, Independiente. Productores, distribuidores y exhibidores pasan de la vanguardia.

8_ Riesgo al límite. ¿No hubo un ruso que pintó un cuadro de blanco?

9_ Cajón de sastre. Nadie entiende “lo experimental” y la etiqueta vale para todo.

Manipulacion de un texto aparecido en El Pais de las Tentaciones, refiriendose al cine, pero en el que muchos de los puntos son aplicables al diseño grafico en particular o al acto creativo en general.

GRRR N.13 - CRUZANDO LOS DEDOS
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