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Las cuatro estaciones

Una curiosa exposición para mostrar un proyecto de fin de estudios de Laia Clos (Eina) que investiga sobre la visualización de datos y lo aplica al mundo de la música (Las cuatro estaciones de Vivaldi). La muestra puede visitarse hasta el 8 de mayo los miércoles, jueves y domingos de 17 a 23 horas y los viernes y sábados de 17 hasta las 0,30 horas. La exposición se inaugura el jueves 14 de abril a las 20 horas e incluye una charla el jueves 28 de abril, también a las 20 horas y un taller sobre Visualización de datos, el sábado 7 de mayo.
Galería Miscelanea (Guàrdia 10, Raval, Barcelona)

 


 

Lapsus. Graphic Showcase

Del 7 al 21 de Abril. Inauguración: Jueves 7 de Abril a las 20.00h con la actuación de Droid en Otrascosas de Villarrosàs (Via Laietana 64. Principal. Barcelona)

Lapsus es un colectivo que desde 2004 se ha dedicado a promover la música electrónica emergente, tanto a nivel nacional como internacional. Lo que nació siendo un colectivo con ganas de reunir a buenos músicos y darlos a conocer fue evolucionando, y en 2008 decidieron crecer y poner un pie en el diseño, con el objetivo de expandirse en la búsqueda de nuevas formas de expresión.
Lapsus Graphic Showcase nace con esta intención dentro del festival Lapsus. De esta forma, para esta edición, los organizadores del festival seleccionaron 10 portadas de vinilos afines a sus gustos musicales, y gráficos, y propusieron a diferentes diseñadores que las rediseñaran de la forma más analógica posible.
Así que Lapsus Graphic Showcase 2011 recoge una muestra de las 10 portadas seleccionadas y las 10 interpretaciones por los autores: Alex Verdaguer, Andrea Ederra, Eloi Gimeno, Joel Lozano, Josep Basora, Marc Salinas, Marcel.lí Gutiérrez, Marta Cerdà, Rui Oliveira y Superexpresso

Más información en www.otrascosasdevillarrosas.com


 

12 paradojas del diseño gráfico

El diseñador Tobias Bergdahl, inspirado por una conferencia impartida por Adrian Shaughnessy a la que asistió como espectador y oyente ha diseñado una serie de carteles basados en las 12 paradojas de las que hablo Shaughnessy en su conferencia.  (http://www.tobiasbergdahl.com/2011/02/12-paradoxes/).
Adrian Shaugnhnessy es un diseñador gráfico y escritor basado en Londres. En el año 1989 fue el co-fundador del estudio Intro. En la actualidad tiene su propio negocio, ShaughnessyWorks, un estudio y consultoría que combina el diseño y la dirección editorial. Shaughnessy publico por primera vez estas paradojas en el Design Observer. (http://observatory.designobserver.com/entry.html?entry=8217). En realidad solo publico 11 de esas paradojas y en la conferencia a la que asistió Tobias Bergdahl el autor había cambiado alguno de los puntos originales, (los número 9, 10, 11 y 12), por eso se pueden encontrar algunas diferencias entre las interpretaciones gráficas de Tobias Bergdahl y el texto original del Design Observer.  Lee las paradojas o mira los carteles, tu mismo/a.


01. No existen los malos clientes. Sólo malos diseñadores
02. La mejor manera de aprender como llegar a ser un mejor diseñador gráfico es convertirse en cliente.
03. Si queremos educar a nuestros clientes sobre diseño primero debemos educarnos a nosotros mismos acerca de los clientes.
04. Si queremos ganar dinero como diseñadores gráficos debemos concentrarnos en el trabajo, no en el dinero.
05. Para los diseñadores la habilidad oral es tan importante como la capacidad visual
06. Las ideas  generalmente fallan, no porque sean malas ideas, sino porque han sido mal presentadas.
07. Los diseñadores que usan el argumento “Hazme caso, yo soy un profesional”, suelen ser diseñadores poco profesionales.
08. A menudo imaginamos que todos los proyectos buenos van a otra gente. No es así; de hecho, casi todos los proyectos no empiezan ni como buenos ni como malos.
09. La mejor manera de llevar un estudio es ser dominante y poderoso. De hecho la verdad es lo contrario.
10. Si no creemos en nada, no deberíamos preguntarnos porque nadie cree en nosotros
11. Cuando un cliente pronuncia las palabras -tienes completa libertad creativa- nunca ha querido decir completa libertad creativa

http://www.shaughnessyworks.com/
http://shaughnessyworks.wordpress.com/


 

Alex Steinweiss

 

Poderosas, hipnóticas y evocadoras, las portadas de discos ponen en imágenes la música que contienen. Alex Steinweiss las inventó un día de 1940. El mundo del diseño gráfico recupera el legado de uno de sus pioneros más sobresalientes pero menos recordados.
En 1940, el diseñador gráfico Alex Steinweiss estaba gobernado por la clase de entusiasmo y ambición que solo se tienen a los 23 años. Había sido contratado el año anterior en Columbia, la compañía que Ted Wallerstein creó al filo de la Segunda Guerra Mundial para producir aquellos viejos discos, sólidos como el progreso, que corrían a 78 revoluciones por minuto. Pese a su corta experiencia en el negocio, el joven Steinweiss hallaba ya pocos alicientes en la creación de afiches y anuncios para los álbumes de aspecto anodino que se enfundaban en anónimos cartones, quedaban agrupados al modo de libros de piel falsa y contenían música clásica, jazz, espectáculos teatrales y los primeros balbuceos pop. Así que convenció a sus jefes. ¿Y si plasmaban en imágenes las canciones contenidas en esas circunferencias negras de anchos surcos? Encarecería la producción, pero parecía una buena idea. Así fue como las modernas portadas de discos, esas metonimias estéticas, aquellos verdaderos trampolines para soñar las melodías, quedaron inventadas.
Las cosas se hicieron, claro está, como antes, cuando la música ocupaba un lugar en la vida de las personas y los cantos de los álbumes, de tan físicos, podían ser empleados como armas blancas. Steinweiss cogió a un fotógrafo de la compañía (con sede en la aislada Bridgeport, en Connecticut) y se presentó en el teatro Imperial, en la calle 45 Oeste de Manhattan. Ambos convencieron al dueño de cambiar, durante el tiempo que se tarda en tomar una imagen, las letras luminosas de la marquesina. Compusieron el mensaje de la pieza que venían a ilustrar: Smash Song Hits, by Rodgers & Hart, compositores del Gran Cancionero Americano, interpretados por la Orquesta Imperial de Rich Rodgers. El puente gráfico con el viejo mundo quedó tendido sobre el fondo negro de la portada; unos círculos concéntricos rojos remitían a los surcos que seguían aguardando a la aguja del tocadiscos en el interior.
“Deseaba que la gente escuchase la música con solo mirar el arte de los álbumes”, escribe Steinweiss, que el jueves cumplirá 94 años en su casa de Sarasota (Florida). El texto abre el exquisito libro que le dedica la editorial Taschen, The inventor of the modern album cover: un voluminoso acto de justicia poética con uno de los “verdaderos pioneros del diseño gráfico, que languidecía ajeno a la consideración académica que sin duda merece”, según explicaba recientemente al teléfono desde su estudio neoyorquino Steven Heller, autoridad mundial en la materia y autor del extenso recorrido por la vida de Steinweiss que centra el libro en términos biográficos.
Aunque los textos son lo de menos aquí. A tamaño casi sobrenatural se reproducen anuncios, bocetos, pinturas y, sobre todo, unas 400 de aquellas portadas que, primero para álbumes de pizarra y luego para sencillos de 45 revoluciones y elepés de larga duración, Steinweiss creó hasta su retirada en 1972, cuando el devenir de todas las cosas pop, la generalización de la fotografía como vía para ilustrar las tapas de los discos y el afán de protagonismo de las estrellas hicieron inviable su forma de ver el negocio. Atrás quedaba un cuerpo artístico de poderosas imágenes. Optimistas, desafiantes, ingeniosas y obligatoriamente artesanales por las propias limitaciones de las empresas, sobre todo Columbia, con sede en un poblacho, para las que trabajó. Un mundo de colores planos y rotundas metáforas que, como explica Heller, funcionaron como la perfecta adaptación al mercado de masas estadounidense del ideal modernista y de las enseñanzas de la Bauhaus, del grupo De Stijl y del constructivismo ruso, que lograron identificar a principios del siglo XX el diseño gráfico con el progreso, la contemporaneidad y la posibilidad de un mundo mejor y más proporcionado.
También se incluyen, claro, los destellos de poderosa iconografía entre el sobresaliente nivel del artesano. Portadas que hicieron historia, como la recopilación de piano Boogie Woogie, que reunía, entre otros, a Meade Lux Lewis, Albert Ammons o Count Basie tras la ilustración de dos manos gigantes (una negra y otra blanca, metáfora de la excepción interracial del jazz de la época) prestas a tocar un piano diminuto. O Songs for free men, del cantante de góspel Paul Robeson, en la que un brazo liberado de sus cadenas apuñala a una serpiente nazi. O aquella interpretación de la Sinfonía Heroica, de Beethoven, que, según una investigación de principios de los cuarenta del semanario Newsweek, aumentó, ilustrada por Steinweiss, los beneficios de venta en un 895% respecto a su anterior versión en insípido cartón.
No fue aquella la única vez que haría ganar dinero a Columbia este hijo de pobres inmigrantes polacos, alumno del entusiasta diseñador Leon Friend y enamorado de la misma mujer, Blanche Winnipolsky, durante ocho décadas hasta la muerte de esta hace dos años.
Un día de 1948, el mandamás de Columbia puso un disco mientras ambos comían en un despacho de la oficina. “Entonces”, recuerda Steinweiss, “estabas acostumbrado al cambio de cara cada cuatro o cinco minutos. Pero aquel duraba unos 15 o 20. ‘¿Qué demonios es esto?’, pregunté. ‘Estás escuchando el primer prensaje de un elepé de larga duración’, contestó Wallerstein”. Acto seguido, el diseñador escuchó una solución -la invención de la tecnología del microsurco por parte del doctor Peter Goldmark permitía ampliar la capacidad de almacenaje por cada cara-, acompañada de un reto: “Tenemos un problema de embalaje”. Tras aquella conversación, Steinweiss no solo inventó la funda de los discos de vinilo tal como aún la conocemos hoy (y que lo era todo hasta la generalización del CD en 1989), sino que creó el logotipo del Lp (así, la primera en mayúscula y la segunda en minúscula) que usaría la industria durante años.
Su arte se adaptó bien al nuevo formato, aunque en los cincuenta diversificaría sus esfuerzos en disciplinas como la publicidad y el cine. En los discos dejó de trabajar con exclusividad para Columbia (Decca, London o Everest contrataron sus servicios) y empezó a adoptar derivas más abstractas a menudo bajo el seudónimo de Piedra Blanca (sic). En su vieja casa, el nuevo genio infalible pasó a ser Jim Flora, a quien el propio Steinweiss contrató, y que pasó a la historia por sus ilustraciones, más escoradas hacia el mundo del cómic y los rincones oscuros de la mente, para álbumes de jazz.
El hilo genealógico de nuestro hombre, que desde los setenta vive en Florida dedicado a la pintura, quedó tendido, pues, a través de Flora, sí, pero también de los impecables diseños de Reid Miles para Blue Note, de los discos de jazz de Contemporary y Prestige Records o de las portadas de Tete Montoliu y Nuria Feliu en Edigsa. Steinweiss ha influido decisivamente en medio siglo de publicidad, así como en los sucesivos revivals de estilo hasta el actual resurgimiento del disco de vinilo. Un rescate que ha tenido reflejo en una curiosa tendencia editorial: la proliferación de libros recopilatorios de portadas como el que nos ocupa y a la que no solo Taschen ha prestado atención últimamente (tiempo en el que han editado misceláneas consagradas al jazz, al funk y al soul y al rock en general). Sellos independientes como Soul Jazz recopilan tapas de discos raros de free o de música brasileña. Y la también alemana Gestalten consagra un volumen a las revoluciones estéticas de los viejos elepés de clásica que hoy día, ay, se venden por metros en los mercados de pulgas.
“Están destinados a los diseñadores, siempre sedientos de ideas, y a un público coleccionista de discos, claro está, y también a esos chicos que se descargan música, pero encuentran como un artefacto cool el viejo formato. Se sienten lejos de la nostalgia, aunque disfrutan estéticamente con esas portadas”, explica desde Londres el brasileño Julius Wiedemann, editor en Taschen de libros de tecnología, diseño y cultura pop. Aclara, con todo, que el proyecto de Steinweiss nació en las oficinas de Los Ángeles de la editorial.
Surgió de la certeza, adquirida por el creador de portadas de Madonna o Beck, Kevin Reagan, promotor de la idea, de que el inventor de la moderna tapa de álbum era, cuando él supo de su existencia en 2003, todo un “desconocido incluso para los miembros de la industria”. Junto con la editora Nina Wiener emprendió un trabajo de dos años que consistió en rebuscar en los archivos de la vieja leyenda para sacarlos a la luz de su dorado retiro en Florida.
El resultado -“el sueño hecho realidad de los coleccionistas de Steinweiss”, según Wiener- llega ahora a las librerías españolas como un canto a las excelencias del trabajo de un pionero, pero también al inagotable poder hipnótico de la portada de un disco, fortalecido en estos tiempos en los que el medio va dejando de ser el mensaje. Aquellos elepés aún siguen funcionando como ventanas a otros mundos mejores, como billetes a lugares en los que uno se quedaría a vivir eternamente durante un instante, y hasta como marcos a los que dedicar todo un libro de pensamiento, a la manera del filósofo José Luis Pardo en su iluminador ensayo Esto no es música, en el que la portada más famosa de todos los tiempos (el Sgt. Pepper’s que sir Peter Blake diseñó para The Beatles) servía para explicar el estado de malestar (virtual) que nos embarga. Un mundo en el que la historia de Steinweiss se presenta como una inesperada y reconfortante visita del pasado.


Escrito por Iker Seisdedos. Publicado en El País Semanal nº 1799, el 20 de marzo de 2011

 

 

 

Malas y buenas noticias

Una de las mejores librerías del mundo -al menos para los que estamos locos por el diseño gráfico- tiene sus puertas cerradas. Estamos hablando de Nijhof & Lee, legendario lugar de peregrinaje para todos los amantes de los libros en general y de los dedicados al diseño en particular. De momento sigue funcionando para la venta on line. Hasta aquí la mala noticia.

 

 

 

 

La buena noticia es que Nijhoff & Lee (de hecho y a pesar de conservar el nombre, al frente solo esta el sr. Warren Lee) se une a Bijzondere Collecties, una parte de la librería de la Universidad de Ámsterdam. Las palabras holandesas de Bijzondere Collecties podrían traducirse aproximadamente como “Colecciones Especiales” y corresponden a una librería que recoge no solo los archivos de la Universidad y otras importantes instituciones holandesas sino que se trata además de uno de los mayores archivos tipográficos del mundo así como un archivo creciente de diseñadores gráficos entre los que se encuentran Irma Boom y Gerrit Noordzij. El ‘Bijzondere Collecties’ tiene una activa agenda de exposiciones y organiza lecturas y simposios.
Nijhof & Lee @ Bijzondere Collecties se convertirá en una tienda de museo especializada en tipografía, diseño gráfico y en la historia del libro; parece ser que estará operativa hacia el mes de junio de este año y estará ubicada en el 129 de   Oude Turfmarkt, en la ciudad de Ámsterdam.
Paralelamente a la tienda, Nijhoff & Lee se trasladará a una nueva ubicación (Zakslootje 16a, Ámsterdam), donde se encontrará su colección de diseño gráfico holandés que incluye carteles, publicaciones y otras piezas impresas. El espacio podrá visitarse con cita previa y se esta desarrollando una página web especifica para esta sede.

 

 

 

 

 

 

También podemos informar a viajeros y despistados que la colección de carteles creados por Wim Crouwel, que pudo verse en la última edición de la Festa del Grafisme que se celebro en octubre del año pasado en Portbou podrá verse del 2 al 27 de abril en la Woodbridge & Rees Gallery, 5 Back Hill, en Londres. Esta muestra se desarrollará en paralelo a la gran exposición retrospectiva sobre el trabajo de Crouwel que tendrá lugar en el Museo del Diseño de Londres (London Design Museum) del 30 de marzo al 3 de julio.

 

 

 

 

 

 

 

 

http://www.nijhoflee.nl

Isidro Ferrer en Barcelona

Desde el dibujo trazado durante el viaje en las páginas de su siempre presente diario, hasta la imagen oficial del Estado español en el propio terreno de las imágenes, nada le es ajeno a Isidro Ferrer.
Ilustrador y diseñador por devoración, actúa con la realidad de manera parecida a la máquina de hacer versos que imaginó el machadiano Juan de Mairena: por un lado entra el mundo, por otro sale la poesía. Se puede pensar que allí dentro se alberga uno de los grandes estómagos del planeta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Conferencia dentro del marco de Selected Europe organizado por IndexBook
Viernes 25 de marzo a las 19,30 horas, en la torre Agbar. Aforo limitado
www.isidroferrer.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mikel Jaso: Visual Shots

Esta tarde en la galería Cosmo de Barcelona se inaugura la exposición del grafista y ilustrador independiente afincado en Barcelona Mikel Jaso.

Acércate a ver sus trabajos de diversos ámbitos cargadas de lirismo e ironía, relacionados con el mundo editorial y cultural. Desde 2001 colabora habitualmente como ilustrador de prensa en periódicos y revistas nacionales e internacionales (a destacar sus trabajos en prensa para Público, La Vanguardia o The New York Times). Imprescindible para los amantes de la gráfica en estado puro.

Del 25 febrero al 20 de marzo. Inauguración a las 20:00 h.
Cosmo, Enric Granados 3. 08007 Barcelona.